El despido, un enfoque integral



21 de septiembre de 2022

Despedir no es solo un acto jurídico

El despido es la conclusión de la relación laboral por la voluntad unilateral del empleador.

“Se despide al empleado no a la persona”

    El despido, puede considerarse como una herramienta legal con la que cuenta el empleador para poner fin al contrato de trabajo. Puntualmente hablaremos en este caso del despido sin causa.

    Ahora tras el velo de la formalidad de la no expresión de causa al momento de despedir, posiblemente siempre exista un motivo que hace que el empleador decida terminar la relación de trabajo.

    Es así que el motivo del despido pueden ser absolutamente variado, desde cuestiones como que el trabajador no tiene la interacción con el grupo de trabajo o clientes que la empresa espera, el incumplimiento de objetivos establecidos  o cuestiones puntuales donde el desempeño no fue el esperado; pero también puede darse por cuestiones como reestructuras, organización de trabajo o cualquier otro motivo que en definitiva el empleador considere de relevancia para culminar el vinculo laboral.

    Despedir también implicará tener un entendimiento de la cultura organización y los efectos que este acto tengan para con los miembros de la organización como en futuras interacciones; y si bien esta aseveración merece un análisis más que especifico hoy simplemente nos limitamos a dejar de manifiesto que el modo de la terminación de las relaciones laborales influirá en la cultura de la Organización.

    Ahora algo que debemos conocer es que de ningún modo eso implica que el problema sea La Persona, sino el rol que a esta le ha tocado ocupar de forma circunstancial en la organización.

    Muchas veces cuando se despide se olvida que a quien se le dice que a partir de ese día “no se contará con sus servicios” es a una persona.

Despedir es una decisión empresaria, pero el comunicarlo debe ser un acto empático.

    Esto no quiere decir no ser firme, o perder la claridad de las cuestiones jurídicas implicadas, sino que estas deberán ser entendidas y enmarcadas dentro de la relación social, donde se entienda que a quien se despide es a una persona.

Tomada la decisión del despido debemos diferenciar a la persona del rol que ocupa, el rol probablemente quedará vacante, pero la persona es la que no estará al otro día.

    Es la persona que en ese momento se encontrará en una situación desigual, de suma debilidad y donde su dignidad puede estar en juego. Quien estará  frente a nosotros en un instante, es un sujeto que con sus subjetividades, algo se hace objetivo y palpable, mañana no tendrá trabajo.

    Es así que al momento de comunicar un despido se hace indispensable una mirada humanista. Es un actor jurídico, es un hecho cultural para la organización pero sobre todas las cosas, es un momento de intimidad de aquella persona que no permanecerá en la Organización.

    Todo despido debe realizarse con respeto y un trato digno y empático, evitando ejercicios de poder innecesarios u humillaciones que en nada suman al  mismo y tanto daño causan a la persona. Siendo ésta, parte de las responsabilidades que la propia organización debe trabajar, desarrollando estrategias claras que minimicen el daño en la persona que deja la organización como reforzando su cultura y vínculos internos. 

Por Abg. Marcelo A. Dalton,

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